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Un poco de historia…

Antes de formar AgroSanO, empezamos con el monocultivo de tomate bajo invernadero inducidos por la falsa ilusión de la “agricultura protegida”. Rápidamente nos dimos cuenta que esa agricultura “moderna” dependiente de agroquímicos estaba destruyendo nuestro suelo, contaminando el agua, poniendo en riesgo nuestra salud y la de otras personas, acabando con los recursos y rara vez nos recompensaba con precios justos.

Buscando alternativas que no implicaran el empobrecimiento de la naturaleza, de la salud y de nuestro bolsillo, investigamos otras formas de producir, con técnicas orgánicas y conocimos el método biointensivo con John Jeavons, en California. Continuamos con la producción en el invernadero, pero empezamos a sembrar diversos cultivos, haciendo un uso más eficiente del espacio y de los recursos y aplicando conceptos de planeación y de rotación de cultivos. Paralelamente, fuimos diversificando la comercialización de los productos, pasando de vender a intermediarios o “coyotes” a vender directamente a restaurantes y consumidores locales, privilegiando a nuestros amigos y familiares. Desde hace un poco mas de un año, empezamos a comercializar una gran parte de nuestra producción a través de un sistema de entregas semanales de canastas de verduras llamados tenates. Este esquema nos pareció una de las formas mas nobles de canalizar nuestra producción tanto a nivel económico como a nivel ecológico y social.

Gracias a la experiencia que hemos ido ganando, desde hace 4 años hemos colaborado con algunas ONG’s e instituciones, apoyando con cursos y talleres teóricos-prácticos para la implementación de huertos tanto en la ciudad como en comunidades del estado de Oaxaca. También hemos iniciado con la reproducción de semillas de diversas especies, cultivadas en nuestro propio huerto.

En resumen, a lo largo de los casi 10 años que llevamos de trabajar la tierra lo más importante que hemos logrado es una acumulación de conocimientos y experiencias en la práctica agrícola a la par de un crecimiento personal y toma de conciencia por la vida. Hemos transitado diversas etapas en nuestro diario quehacer con la tierra y con cada una de ellas hemos ido transformando nuestras mentes, nuestro espacio productivo y nuestra forma de relacionarnos con el entorno y con las personas que nos rodean. Inevitablemente, nuestro quehacer diario se ha convertido en una forma de vivir.

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Lupe Chávez

Soy originaria de Villahermosa, Tabasco pero radico en Oaxaca desde hace 11 años. Graduada como Ingeniera en Telecomunicaciones, ejercí mi profesión por 9 años y fui parte de la estadística de asalariados que sueñan con llegar a la quincena o al fin de semana. Buscando alternativas diferentes a envejecer dentro de una empresa, terminé encontrando mi verdadera pasión en trabajar con la tierra. A la fecha llevo casi 10 años aprendiendo el oficio de campesina, el cual me alimenta y me mantiene viva cada día en todos los sentidos.

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Fredy Armengol Méndez

Ingeniero en electrónica de formación y campesino de convicción. Originario de San Sebastián Etla Oaxaca. Estudie ingeniería en electrónica inducido por la idea de que tener una carrera significa progreso y porque toda mi vida como hijo de campesino escuche “estudia algo para que no termines de campesino”, trabaje como ingeniero en electrónica por 9 años, de los cuales 7 años fui empleado de la empresa Telcel. Ahora llevo 9 años haciendo lo que me gusta, me mantiene aprendiendo, me mantiene sano y me reconecta a la tierra todos los días.

Producir alimentos sanos para mí y para otras personas. Y esto ya no es un empleo es una forma de vida que me ha cambiado en muchos aspectos de mi vida, como es, la forma en que coopero con mi comunidad, en que me alimento, en que me hago responsable de mis desechos y sobre todo me permite ver las cosas como un todo conectado.

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Claire Auzias

De nacionalidad francesa, llegué a Oaxaca hace cinco años para trabajar en proyectos de desarrollo rural, enfocados al manejo de recursos naturales, seguridad alimentaria y gestión comunitaria del territorio. Cansada de hablar sobre agricultura desde mi escritorio sin haber sembrado ni un rábano, fui en busca de algo más concreto y más terrenal (literalmente), lo cual me llevó a conocer varias iniciativas de agroecología y agricultura regenerativa en México. En esta búsqueda, conocí por azares del destino el proyecto de AgroSanO y me integré al equipo en septiembre del 2014.

¿Qué más libertad en tiempos de dictadura alimenticia que poder cultivar tus propios alimentos? ¿Qué más bello que explorar, investigar y experimentar sobre los procesos creativos de la naturaleza, poder hacerlo todos los días y llamar a eso “trabajo”? ¡Me encanta lo que hago, y espero puedan participar para desarrollar este fantástico proyecto!